Septiembre 2016

Mensaje Mensual Septiembre 2016

      

 

Madre Teresa será canonizada el domingo 4 de septiembre. Ella es el símbolo de la humildad. Respetuosidad y humildad: son las dos palabras que abordaremos este mes siguiendo el esquema del Papa Francisco sobre las letras de la palabra MISERICORDIA.

La respetuosidad es una cualidad de las almas nobles y delicadas; de las personas que tratan siempre de demostrar respeto auténtico a los demás, al propio cometido, a los superiores y a los subordinados, a los legajos, a los documentos, al secreto y a la discreción; es la capacidad de saber escuchar atentamente y hablar educadamente. La humildad, en cambio, es la virtud de los santos y de las personas llenas de Dios, que cuanto más crecen en importancia, más aumenta en ellas la conciencia de su nulidad y de no poder hacer nada sin la gracia de Dios (cf. Jn 15,8). Podemos ver en el comentario sobre estas dos palabras una especie de espejo de la Madre Teresa, un modelo para la UMOFC, especialmente para aquellas que tienen alguna responsabilidad dentro de la UMOFC. Madre Teresa nos recuerda la prioridad que adoptamos en Fátima: en el servicio de los sufrientes del mundo.

Ella nos anima a que instauremos la globalización de la solidaridad en oposición a la globalización de la indiferencia. La solidaridad constituye «uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política»...Este principio está iluminado por el primado de la caridad ... El comportamiento de la persona es plenamente humano cuando nace del amor, manifiesta el amor y está ordenado al amor. Esta verdad vale también en el ámbito social: es necesario que los cristianos sean testigos profundamente convencidos y sepan mostrar, con sus vidas, que el amor es la única fuerza (cf. 1 Co 12,31-14,1) que puede conducir a la perfección personal y social y mover la historia hacia el bien.(DSI 580)

Otras lecturas:

Doctrina Social de la Iglesia 197-208;388-392

Oración de la Madre Teresa

Señor, abre nuestros ojos

Para que podamos vete en nuestros hermanos y hermanas.

Señor, abre nuestros oídos

para que podamos escuchar el grito del hambre,

del frío, del miedo, de la opresión.

Señor, abre nuestros corazones

que podamos amarnos como Tú nos amas.

Renueva en nosotros tu Espíritu.

Señor, libéranos y haz que seamos uno.

Amén