Mensaje de Navidad

Dic 19, 2025 | UMOFC

Queridas amigas de la UMOFC:

Estamos llegando al final de este año 2025 y, al hacer retrospectiva de todo lo que hemos vivido, solo puedo llenarme de gratitud con todas ustedes y, sobre todo, con Jesús y con María que han caminado, día a día, a nuestro lado. Sin duda ha sido un año intenso, con diferentes retos, pero, sobre todo, un año lleno de gracias para la UMOFC.

Damos gracias por todo lo que hemos vivido juntas: por el cambio de imagen que hemos emprendido, estrenando un nuevo logo, una nueva página web, una nueva revista y una nueva manera de comunicarnos, más cercana y acorde a los tiempos que vivimos. También tenemos que agradecer las cinco maravillosas Conferencias Regionales que nos han permitido encontrarnos, ponernos rostro, escucharnos, compartir experiencias y buenas prácticas y discernir los retos propios de cada región. Esto nos ha posibilitado el definir las prioridades y, en algunos casos, elaborar planes concretos de acción para la misma, fortaleciendo así nuestra comunión como red mundial de mujeres.

Gracias, además, por los logros del WWO, por los webinars, las campañas, los encuentros, los mensajes y por tantas —tantísimas—actividades que quizá no siempre se ven, pero que ya están sembrando el camino del año entrante. Todo ello es fruto del compromiso generoso y fiel de tantas mujeres que, desde contextos muy distintos, sostienen y hacen crecer a esta gran organización.

Este año también ha estado marcado por momentos muy significativos para la Iglesia universal. Hemos vivido la partida a la casa del Padre de nuestro muy querido Papa Francisco, a quien seguimos encomendando, con gratitud por su vida y su servicio, así como la elección del nuevo Papa León XIV, por quien rezamos con confianza, pidiendo al Espíritu Santo que lo acompañe y lo guíe en su misión.

Cerramos además este año jubilar, el Jubileo de la Esperanza, un tiempo de Gracia que nos ha recordado que la esperanza cristiana no es pasajera, sino una esperanza firme, que nace y se sustenta en Cristo. ¡Que lo vivido en este Jubileo siga inspirando nuestro caminar como mujeres creyentes, también en los tiempos que vienen!

Ahora llega la Navidad. Y en este tiempo tan especial, me gustaría que cada mujer de la UMOFC nos imagináramos como un pastorcillo que camina hacia Belén para llevar un pequeño presente al Niño Dios. ¿Qué le traemos cada una?

Tal vez, las que se han unido a la campaña “#WUCWOPlantingHope” puedan ofrecerle esos árboles plantados, signos concretos de esperanza, cuidado de la creación y confianza en el futuro. Las que se están formando como misioneras de la sinodalidad pueden poner en sus manos esta misión tan valiosa, pidiéndole que la purifique y la fortalezca. Otras podrán ofrecerle su cercanía, escucha y apoyo a las mujeres más vulnerables, tales como las migrantes y refugiadas, las víctimas de violencia, etc. En fin, sé que muchas podrán ofrecer el tiempo, la oración, la entrega cotidiana, los cansancios y también las alegrías, vividas en silencio y con amor, en sus comunidades y en sus organizaciones.

Y junto a lo que ofrecemos, pensemos también en lo que le pedimos al Niño Jesús para el año que comienza. Yo, personalmente, le pido, ante todo, que no perdamos nunca la esencia ni el norte de quién nos guía en la UMOFC: que sea siempre el Señor quien marque nuestros pasos, nuestras decisiones y nuestros procesos. Le pido que sigamos siendo mujeres de fe profunda, líderes comprometidas con la Iglesia y con el mundo, capaces de unir contemplación y acción, y de trabajar corresponsablemente, mano con mano, junto con todo el Pueblo de Dios.

Le pido también que todo lo que emprendamos —proyectos, campañas, encuentros, procesos de formación— sea siempre para un Bien mayor, y no para nosotras mismas; que sepamos discernir con humildad, caminar juntas con espíritu sinodal y dejarnos sorprender por el Espíritu Santo, incluso cuando los caminos no sean los que habíamos imaginado.

Le pedimos que nos conceda un corazón atento a las mujeres más vulnerables, valentía para alzar la voz frente a la violencia y la injusticia, sabiduría para promover los cambios necesarios y ternura para acompañar con cercanía y compasión a quienes sufren. Que nos regale unidad en la diversidad, paciencia en los procesos y esperanza firme, incluso en medio de las dificultades. ¡Estamos unidas en oración!

Que esta Navidad nos renueve por dentro y nos ayude a comenzar el nuevo año con una fe más sencilla, más encarnada y más confiada, como la de los pastorcillos que, sin grandes seguridades, se pusieron en camino hacia Belén.

Les deseo de corazón una Feliz Navidad y un muy buen inicio del año que comienza. Que el Niño Dios las colme a ustedes y a sus familias del amor y la esperanza que vino a traer al mundo y que María, Reina de la Paz y patrona de la UMOFC, nos colme de paz interior.

Con todo mi cariño,

Mónica Santamarina

Presidenta General

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