Sobre nosotras

Nuestra identidad

La Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC) es una red mundial de organizaciones católicas que tiene como misión el desarrollo integral de la mujer.

Desde hace más de 110 años trabajamos para impulsar la participación activa y corresponsable de las mujeres católicas en la Iglesia y en la sociedad, de modo que puedan cumplir su misión evangelizadora y contribuir al desarrollo humano.

Nuestra Misión

Promover el desarrollo integral de la mujer y su participación en todos los ámbitos de la vida eclesial y social, animándola a vivir con plenitud su vocación cristiana y su compromiso con el mundo.

Nuestra Visión

Aspiramos a que las mujeres católicas sean protagonistas activas en la Iglesia y en la sociedad, colaborando en la construcción de un mundo más justo y humano, desde el testimonio de su fe y su compromiso concreto.

Desde su creación, la UMOFC ha estado comprometida con el respeto a la dignidad y los derechos fundamentales de la persona, en especial de las mujeres, con la promoción y defensa de la vida y la familia, con el diálogo ecuménico e interreligioso y con el respeto a la diversidad cultural.

En 2007, la UMOFC es reconocida por la Santa Sede como Asociación Pública Internacional de Fieles, por lo que su presencia y su voz reflejan la comunión con la Iglesia y su magisterio.

Con estatus y representación ante la ONU (ECOSOC, Consejo de Derechos Humanos, FAO y UNESCO) y el Consejo de Europa representa y defiende, en el ámbito internacional, los valores que promueve.

 

En 2021, creó el Observatorio Mundial de las Mujeres (WWO) para dar visibilidad a las más vulnerables y favorecer su desarrollo integral.

Nuestros recursos

Oración a María Reina de la Paz,

Patrona de la UMOFC

Oh Dios bondadoso,

tu hijo Jesús vino a este mundo para hacer tu voluntad y para dejarnos Su paz.
Por la intercesión de nuestra Bendita Madre María, Reina de la Paz, concédenos sabiduría y
humildad a fin de dar a conocer esa paz en el mundo. Inspira nuestros pensamientos, palabras y
acciones para ser testigos de Tu presencia en nuestros corazones.
Que el Espíritu Santo nos colme con todas sus gracias y bendiciones, de modo que podamos seguir
en el camino que conduce a lograr la paz para toda la humanidad.

Amén.