Mensaje de la Presidenta septiembre-octubre 2025

Oct 9, 2025 | Miembros, UMOFC

Diferentes realidades y culturas, pero unidas en misión transformando vidas

Conferencias Regionales de la UMOFC en África, Norteamérica y Asia-Pacífico

Estimadas amigas,

En los últimos meses he tenido la maravillosa oportunidad de participar en las conferencias regionales de la UMOFC en África, Norteamérica y Asia-Pacífico. Han sido experiencias muy enriquecedoras y motivadoras para conocer mejor a nuestras organizaciones miembro y, especialmente, a sus mujeres; para escuchar sus voces y compartir sus sueños y desafíos; y, sobre todo, para sentir una vez más la fuerza de las mujeres de fe unidas y comprometidas con la evangelización y el desarrollo integral de la mujer.

Sin duda, estas conferencias son un espacio privilegiado para compartir experiencias, buenas prácticas y crear sinergias; para alentarnos, apoyarnos unas a otras y fomentar la solidaridad; para orar y celebrar unidas; para formarnos, conocernos más, comprendernos mejor y vivir la sinodalidad; y, especialmente, para discernir cómo cumplir mejor nuestra misión y resoluciones y cómo responder a los retos que enfrentamos.

Cada región y cada organización tiene su propia realidad, riqueza y estilo. Cada una tiene su carisma, posibilidades y necesidades más urgentes, pero, al mismo tiempo, todas compartimos desafíos comunes y el mismo deseo: ser testigos del Evangelio y sembrar esperanza desde nuestra vida cotidiana como mujeres.

Conferencia Regional de África – Entebbe (Uganda)

Del 28 de julio al 1º. de agosto, la conferencia en Uganda fue la primera, con cerca de 250 participantes de 17 organizaciones en 14 países. Desde el primer momento, pude apreciar la vitalidad y alegría de nuestras hermanas africanas, así como su gran generosidad y compromiso alimentados por una fe y espiritualidad profundamente arraigadas. Fue un encuentro lleno de color, hermosos vestidos, música, danzas y celebraciones que expresan la riqueza cultural de este continente, pero también un espacio de profunda reflexión, oración, devoción y preocupación por los más vulnerables y por el cuidado de nuestro planeta. Me encontré con un continente de mujeres valientes y resilientes; un continente donde todavía son muchos retos, pero también un continente lleno de posibilidades donde la fe católica crece más hoy en día.

Debo mencionar el grandioso evento que organizaron las anfitrionas en Namugongo, sede del santuario de los Mártires de Uganda quienes, con su sangre, sembraron la fe cristiana en aquel país. Miles de mujeres integrantes de Uganda Catholic Women Apostolate (UCWA), todas vestidas de amarillo, participaron con nosotras en una Celebración Eucarística y un magno evento inolvidables. Gracias a los obispos de Uganda y a los numerosos sacerdotes que nos acompañaron desde distintas regiones del continente y del país, participando activamente.

Conferencia Regional de Norteamérica – Toronto (Canadá)

El 10 de agosto se realizó en Toronto, Canadá, la Conferencia Regional de Norteamérica bajo el lema: “Construir un futuro de esperanza para los migrantes y refugiados”, con la asistencia de 224 participantes de las 4 grandes organizaciones y ligas en la región. Aquí pude constatar otra faceta de la riqueza de la UMOFC. Me impresionaron la actividad y el compromiso de nuestras organizaciones miembro en distintos ámbitos de la vida eclesial, social y política. Las mujeres de esta región se sienten llamadas a estar presentes e incidir en las decisiones que afectan a la Iglesia y a la sociedad y lo hacen con gran generosidad, profesionalismo y responsabilidad.

Fue especialmente significativa la cercanía y sencillez de los obispos que participaron y nos acompañaron en diversos momentos. Esto nos anima a seguir trabajando por una Iglesia sinodal, donde mujeres y hombres, laicos, religiosos, sacerdotes y obispos caminemos juntos.

Además, tuve la oportunidad de participar en la 105 Convención Anual de nuestra anfitriona, la Catholic Women’s League of Canada (CWLC). ¡Cuánto trabajo en las distintas regiones de ese inmenso país; qué admirable capacidad de organización; cuánta experiencia que compartir a las demás; cuántas iniciativas para recaudar fondos! Me admiró la manera de tomar decisiones, elegir a sus dirigentes y presentar sus posturas hasta las más altas esferas del gobierno. Finalmente me encontré con una gran calidez y una enorme capacidad para convivir y divertirse. ¡Gracias por permitirme acompañarlas!

Conferencia Regional de Asia-Pacífico – Sídney (Australia)

Finalmente, del 11 al 14 de septiembre, 113 mujeres y 3 hombres nos reunimos en la Conferencia de Asia-Pacífico. Fue un encuentro marcado por la sencillez, el orden y la amistad que hicieron que todas nos sintiéramos como en casa. El hermoso lugar sede de la reunión, en donde vivió sus últimos años y está sepultada Mary MacKillop, la primera santa de Australia, invitaba a la paz, la serenidad y el encuentro. Ello sin duda contribuyó a la cercanía y el espíritu de comunidad que se crearon, más allá de las diferencias culturales o geográficas. Fue una verdadera experiencia de comunión y sinodalidad, donde cada voz contó y cada aporte enriqueció a las demás.

Durante los días de trabajo, escuchamos los informes de Fiyi, Corea, India, Filipinas, Líbano, Nueva Zelanda, Indonesia, Japón y Australia, lo que permitió descubrir tanto la diversidad en la región como los desafíos comunes tales como la violencia doméstica, la falta de vivienda, la migración, el daño al planeta, la falta de jóvenes comprometidos y la situación de la familia.

Juntas somos más fuertes

Ya hablaremos en el próximo número de la Voz de las Mujeres de los temas tratados en cada una de las conferencias; ahora, quisiera destacar algunos puntos. En las 3 conferencias pude vislumbrar una mayor apertura al cambio y al diálogo, así como la presencia de más mujeres jóvenes en algunos grupos. Ciertamente necesitamos muchas más, pero esto es, sin duda, signo de esperanza y futuro para la UMOFC. También hay que valorar y agradecer a todas esas mujeres que han dado gran parte de su vida a su organización y que, a pesar de ser ya mayores, siguen fieles a su compromiso. ¡Qué gusto me dio encontrarme a maravillosas mujeres que conocí hace ya muchos años y que siguen involucradas y trabajando por la UMOFC! ¡Que Dios las bendiga!

Por otro lado, me sorprendieron la sensibilidad y el compromiso de nuestras organizaciones para cumplir con algunas de las resoluciones y responder a los desafíos de su entorno con creatividad. La entrega, el compromiso, la alegría, la fidelidad y la generosidad de nuestras dirigentes y, en general, de nuestras mujeres son admirables y hacen de la UMOFC una gran organización. Venimos de realidades y culturas muy diferentes, pero compartimos retos, la misma fe y el mismo deseo de ser mujeres que construyen esperanza, comunidad y caminos de sinodalidad.

Estos encuentros nos recuerdan que juntas somos más fuertes. Al compartir experiencias, escuchar nuestros desafíos y definir prioridades comunes, construimos una red que sostiene y multiplica la vida de nuestras organizaciones. Somos una “Red mundial de mujeres católicas: Unidas en misión, transformando vidas”. Cada una de ustedes es esencial en esta red, y doy gracias a Dios por su entrega generosa, pues son ustedes quienes, con su trabajo y testimonio, hacen que la UMOFC sea una organización viva y llena de futuro.

Doy gracias también a las organizaciones anfitrionas en Uganda, Canadá y Australia, por su gran trabajo y calurosa acogida. Gracias especialmente a sus dirigentes y a nuestras vicepresidentas de África, Norteamérica y Asia-Pacífico. ¡Sin ustedes esto no hubiera sido posible!

Les envío un abrazo fraternal y espero poder ver a muchas de ustedes en las conferencias regionales de América Latina y el Caribe y Europa.

Mónica Santamarina

Presidenta General de la UMOFC

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