Migrantes y refugiados

Cada persona migrante lleva consigo una historia sagrada

Respondemos al llamado del Papa Francisco para “construir el futuro con los migrantes y refugiados”, apostando por una Iglesia que acoja, proteja, promueva e integre. Creemos que tender la mano es una respuesta evangélica concreta ante el sufrimiento humano.

Trabajamos en red con otras instituciones para que las personas migrantes, especialmente las mujeres, sean acogidas, protegidas y acompañadas en sus procesos.

Impulsamos el voluntariado, denunciamos las injusticias, peligros y violaciones que enfrentan y alzamos la voz ante las instituciones para exigir leyes que garanticen una protección real y efectiva.

Un ejemplo es el proyecto impulsado junto al Observatorio: “El acceso a la justicia de las mujeres migrantes en México”, que analiza la vulneración de sus derechos con el objetivo de incidir en las políticas públicas y ayudar a cubrir vacíos existentes.