«Una sociedad que excluye la mitad de su sabiduría no puede construir un futuro completo».
La Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), en colaboración con Acción Católica de Malta (Azzjoni Kattolika Maltija, AKM) y con el apoyo de la Conferencia Episcopal de Malta, reunió a 92 participantes con motivo de su IV Encuentro con las Mujeres de Oriente Medio y del Mediterráneo, titulado «Las mujeres: un refugio seguro para una humanidad en dificultad», celebrado en Malta del 23 al 26 de octubre de 2026. Participaron mujeres procedentes de 34 países y regiones del mundo, entre ellas miembros del Consejo de la UMOFC.
«Con demasiada frecuencia, se invita a las mujeres a participar en el diálogo sobre la paz cuando las decisiones ya se han tomado. Pero las mujeres no llegan después del conflicto. Las mujeres viven el conflicto. Sostienen a sus familias durante el conflicto. Reconstruyen las comunidades después del conflicto. Mantienen viva la esperanza durante el conflicto», subrayó la Dra. Bassima Sam’an.
Destacó que las mujeres de Oriente Medio y el Mediterráneo se han convertido en las arquitectas invisibles de la resiliencia, e hizo un llamamiento para que su liderazgo sea reconocido como una parte esencial de la construcción de la paz. Concluyó: «Una sociedad que excluye la mitad de su sabiduría no puede construir un futuro completo».
El encuentro contó con tres paneles temáticos que exploraron las experiencias y los desafíos a los que se enfrentan las mujeres de Oriente Medio y el Mediterráneo, incluidas sus vivencias como mujeres católicas y, en la mayoría de los contextos, como miembros de minorías religiosas. Los debates se centraron en el papel de las mujeres como refugios seguros en sus comunidades, en las medidas concretas para proteger la dignidad humana en situaciones de conflicto y en cómo las mujeres pueden contribuir a la paz y la reconciliación.
A lo largo del encuentro, los testimonios de las mujeres pusieron de relieve el papel fundamental que desempeñan al sostener a sus familias, fortalecer sus comunidades y construir la paz en contextos marcados por el conflicto y la división.

Nuha Farran, en su reflexión sobre el poder de las palabras, destacó cómo el lenguaje puede promover la dignidad, la comprensión mutua y la paz, pero también puede hacer que las personas se sientan invisibles. «Antes de hablar de la paz entre los pueblos, debemos preguntarnos si nuestro lenguaje transmite paz a la persona que tenemos delante», afirmó.
Farran invitó a las participantes a transformar las palabras en compromisos concretos: escuchar antes de etiquetar a los demás, dar espacio a las voces que a menudo no son escuchadas y cumplir las promesas mediante acciones concretas. Su reflexión recordó que la construcción de la paz no comienza únicamente en las instituciones y en el diálogo internacional, sino también en la forma en que las personas se escuchan y se tratan en su vida cotidiana.
Una mesa redonda con expertos abordó los desafíos a los que se enfrentan las mujeres y las comunidades de la región, así como las posibles formas de responder a ellos.
Maje Martin, colaboradora de la Prefectura Apostólica de Marruecos, destacó la importancia de respetar la autonomía de las mujeres en situaciones de vulnerabilidad y de garantizar que puedan tomar decisiones informadas sobre sus propias vidas. «La protección y la autonomía no son conceptos opuestos. Un espacio verdaderamente seguro debe permitir que una persona recupere su voz, su capacidad para tomar decisiones y su autonomía», explicó.
Al reflexionar sobre la experiencia de las personas que emigran y dejan atrás sus redes habituales de apoyo, Martin también subrayó la importancia de construir comunidades donde puedan encontrar no solo ayuda práctica, sino también confianza, sentido de pertenencia y comprensión.
Las participantes también tomaron parte en las Conversaciones en el Espíritu, durante las cuales reflexionaron sobre los cambios personales y los compromisos compartidos necesarios para que sus familias, comunidades y parroquias se conviertan en refugios seguros de paz. Profundamente conmovidas por los testimonios que habían escuchado, destacaron la importancia de escuchar con empatía, superar los prejuicios, acoger las diferencias y garantizar que ninguna mujer se sienta sola o ignorada.
También hicieron un llamamiento a emprender acciones concretas, entre ellas:
- Fortalecer las redes de oración y solidaridad.
- Crear espacios seguros donde las mujeres puedan compartir sus historias.
- Llevar la experiencia del encuentro a sus comunidades locales.
Estas conversaciones reafirmaron una convicción compartida: la paz comienza en nuestras relaciones y cada comunidad puede convertirse en un lugar de refugio, dignidad y esperanza. Asimismo, se prestó especial atención al apoyo a quienes cuidan de los demás.
En sus palabras de clausura, la Presidenta General de la UMOFC, Mónica Santamarina, afirmó: «Queridas hermanas, les agradecemos su poderoso testimonio de resiliencia, fe, valentía y compromiso, y especialmente la confianza que han depositado en nosotras. Gracias por tocar nuestros corazones. Pueden tener la certeza de que en la UMOFC encontrarán un refugio seguro, donde siempre serán escuchadas, sus voces serán amplificadas y sus historias saldrán a la luz».
El encuentro reafirmó la contribución esencial de las voces, las experiencias y el liderazgo de las mujeres a la construcción de puentes de paz y reconciliación. También renovó el compromiso compartido de crear comunidades en todo el mundo donde cada persona sea reconocida, tratada con dignidad y acogida con esperanza.
Construir refugios seguros significa transformar las palabras en acciones.
Oficina de Comunicación de la UMOFC




