Entrevista con Karen De Sousa, coordinadora del Grupo de Trabajo de Ecología de la UMOFC
En septiembre de 2024, durante el Tiempo de la Creación, lanzamos una nueva iniciativa: «UMOFC Plantando Esperanza». Esta campaña nació como parte del compromiso asumido en la última Asamblea General, donde los miembros acordaron la necesidad urgente de actuar ante la crisis climática y ambiental que afecta a nuestra Casa Común.
Arraigada en la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, la campaña invita a cada persona que se sume a plantar al menos un árbol por año hasta la próxima Asamblea General en 2027. El objetivo es contribuir activamente a la regeneración del medio ambiente y mitigar los efectos del cambio climático.
El Grupo de Trabajo de Ecología de la UMOFC diseñó la campaña para movilizar a millones de personas en distintos países, destacando que cada árbol plantado hace una diferencia. Ahora, un año después, hablamos con Karen De Sousa, miembro del Consejo de la UMOFC en Australia y coordinadora del Grupo de Trabajo de Ecología, para conocer más sobre los orígenes, el sentido y el impacto de «UMOFC Plantando Esperanza».
– Karen, ¿podría explicar en qué consiste la campaña Plantando Esperanza y cómo comenzó?
La campaña nació después de nuestra Asamblea General de 2023, cuando acordamos apoyar Laudato si’. Un grupo de miembros del Consejo nos reunimos para pensar en una acción concreta. Algunos propusieron ideas como ver la película del Papa Francisco The Letter, pero entonces Lucy, de Malaui, nos recordó que en su país muchas mujeres ni siquiera tienen teléfonos ni electricidad confiable. Ella dijo: «¿Y qué tal árboles?» y todos estuvimos de acuerdo de inmediato. Plantar árboles es algo que puede hacerse en todas partes, sin importar los recursos ni el apoyo gubernamental.
– ¿Por qué el nombre “Plantando Esperanza”?
No queríamos fomentar el miedo o la desesperanza sobre el futuro del planeta. La palabra clave era esperanza, y este año es el Jubileo de la Esperanza. Plantar árboles es plantar esperanza para las generaciones futuras.
– Tras un año de campaña, ¿qué resultados han visto hasta ahora?
La reacción ha sido increíble. Mujeres y comunidades han plantado árboles en zonas afectadas por terremotos, incendios, inundaciones… Oficialmente tenemos registrados poco menos de 13.000 árboles, pero sabemos que hay muchos más porque no todos han completado el formulario en línea todavía . Hemos recibido fotos maravillosas de mujeres plantando con sus obispos, de estudiantes plantando en colegios… ha sido realmente inspirador.
En lugares como Malaui son vitales. Muchas mujeres todavía necesitan leña para cocinar, y a medida que los árboles escasean, deben caminar largas distancias, enfrentando peligros y explotación. Mientras tanto, sus hijas faltan a la escuela para cuidar a los hermanos. Así que, mientras para mí un árbol significa sombra o fruta, para otras significa supervivencia.
– ¿Por qué árboles? ¿Cuáles son los beneficios concretos de plantarlos?
Son muchísimos. Los árboles capturan carbono, reducen el calor en las ciudades, previenen la erosión del suelo y ofrecen hábitats para aves y animales. También son útiles: en mi jardín dan frutos y reducen los costos de electricidad al refrescar la casa. Pero en lugares como Malaui son vitales. Muchas mujeres todavía necesitan leña para cocinar, y a medida que los árboles escasean, deben caminar largas distancias, enfrentando peligros y explotación. Mientras tanto, sus hijas faltan a la escuela para cuidar a los hermanos. Así que, mientras para mí un árbol significa sombra o fruta, para otras significa supervivencia.

– Más allá del aspecto ambiental, ¿qué significa esta campaña para la UMOFC y para las mujeres católicas?
Es una manera de vivir nuestra fe católica y de mostrar que Laudato si’ es un llamado a la conversión. Nos enseña que incluso las pequeñas acciones en nuestros hogares tienen un gran impacto a nivel mundial. Plantar árboles es un signo sencillo y visible de esperanza y compromiso.
– La campaña se extenderá hasta 2027. ¿Cuál es su visión a largo plazo?
Por supuesto, ¡el mayor número de árboles posible! Pero, más importante aún, esperamos una educación duradera y un verdadero cambio de mentalidad y de corazones. Vivir de forma más sencilla, en armonía con la naturaleza, y comprender que nuestras decisiones —incluso nuestra inacción— afectan a los demás. Me encantan las palabras de san Óscar Romero: «Aspira no a tener más, sino a ser más». Ese es el espíritu que espero que esta campaña inspire.
– Y finalmente, ¿cómo pueden involucrarse las organizaciones de mujeres que aún no se han unido?
Es muy sencillo: basta con visitar la página web de la UMOFC y leer sobre la campaña. Si no puedes plantar un árbol tú misma, puedes apoyar económicamente a organizaciones locales. También puedes usar la campaña para involucrar a escuelas y jóvenes. Por ejemplo, en Adelaida plantamos 2.000 árboles gracias a la colaboración entre la archidiócesis, la Liga de Mujeres Católicas, escuelas y el ayuntamiento. Todos pueden participar: plantar en un jardín, en una maceta en el balcón o regalar un árbol. Jóvenes o mayores, toda mujer puede sumarse —al menos un árbol al año. Y, por favor, no olviden registrarlo en la página web para que podamos celebrar juntos lo que se ha logrado.
Oficina de Comunicación de la UMOFC






