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Día de Oración Anual de la UMOFC

Día de la UMOFC 2013

13 de mayo 2013

Basado en la Prioridad UMOFC 2013: Paz en Acción:

Reducción de la Pobreza, la Violencia y la Trata de Personas; Apoyo a los Migrantes

TEMA DEL DIA DE ORACION UMOFC 2013: “Amarás al prójimo como a ti mismo”

HIMNO DE APERTURA: Sugerencia la Canción del Servidor (Richard Gillard)

ORACION DE APERTURA: Como mujeres católicas de todo el mundo, nos unimos en oración durante esta celebración. Centramos nuestra oración en la Prioridad de la UMOFC, Paz en Acción.  Ofrecemos nuestras oraciones para que podamos recibir la gracia de abogar y trabajar con eficacia para poner fin a la pobreza, el hambre, la violencia, la intolerancia y la complacencia. Oramos para que nuestros esfuerzos conduzcan a un mundo de paz e igualdad. Un mundo que complazca al Creador y viva de acuerdo a Su voluntad. Oramos con la inquebrantable esperanza de que El nos sostenga para proseguir Su obra y podamos siempre sentir Su amor fluyendo hacia y desde nuestros corazones, mientras nos esforzamos por amar a nuestro prójimo como a nosotras mismas. Amen.

 

LECTURAS Y REFLEXIONES

La Miseria del Hambre

“Supongan que un hermano o hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario, y uno de ustedes les dice: vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran, pero no les dan lo que sus cuerpos necesitan, ¿de qué sirve?”  (Santiago 2:15-16).

En esta época de comunicación global inmediata, todos somos muy conscientes de que en muchos países, miles y miles de nuestros hermanos y hermanas están sufriendo un hambre implacable. Cada día, los corazones de muchas madres se rompen porque tienen un niño que muere de hambre o  que está demasiado débil para llorar, y porque aún los niños que logran sobrevivir, sufren daño en su progreso mental y físico por falta de una nutrición adecuada.

Esto es pobreza. Y somos conscientes.

La lectura de Santiago nos dice que la fe no es suficiente, las palabras no son suficientes. La fe sin acción no tiene sentido. Hagamos un alto y pensemos lo que nuestras acciones realmente son y lo que podrían ser: ¿Estamos dispuesto a orar, a dar nuestro tiempo para hacer a otros más conscientes de que esto no está sucediendo en algún lugar lejano a gente que no conocemos, sino a nuestras hermanas y hermanos en Cristo, a dar nuestro dinero con sacrificio, o nuestra presencia y talento para ayudar a detener este flagelo?

¿Eres consciente de esta pobreza, de lo que puedes y de lo que vas a hacer por ellos, tus hermanos?

La Miseria de la Violencia

"El malvado huye sin que lo persigan, el honrado va seguro como un león.” (Proverbios 28:1)

Cada día, las maravillas de la tecnología nos alertan inmediatamente sobre la violencia y el sufrimiento de nuestros compañeros peregrinos en esta tierra, que deben huir o soportar los horrores de la guerra y los causados por líderes sin principios y fuera de la ley. También nos enteramos de la situación de las mujeres y los niños víctimas de abusos y los menores víctimas de la trata, sometidos a una vida de terror y esclavitud; jóvenes que crecen demasiado pronto, arrancados de los que los aman y encerrados en un mundo de trabajo difícil e interminable y sin amor. Bebés a quienes se les mata antes de su nacimiento a través del aborto. Un mundo violento.

Esto es pobreza. Y somos conscientes.

Este poderoso mensaje del Libro de los Proverbios nos advierte que tenemos que ser tan audaces como leones. La complacencia permite que el mal prospere, pero el coraje firme y la acción pueden y deben poner fin a estas situaciones. Alertemos a nuestros gobiernos de que la injusticia no puede ser tolerada y oremos por nuestros hermanos y hermanas atrapados en el fuego cruzado de los conflictos y por los líderes corruptos que no entienden o no desean hacerlo. Trabajemos para acabar con el abuso y la trata y el horror y la desesperación causadas por estas acciones despreciables. Ayudemos a establecer refugios seguros para reintroducir el cuidado, el amor y un propósito en la vida de quienes huyen de estas situaciones. Demos esperanza, apoyo y asistencia a las madres para que no sientan que abortar es su única opción. Tenemos que encontrar el coraje de un león para hablar en foros nacionales e internacionales por aquellos que no tienen voz. Que el fin de las guerras y de todo tipo de violencia sea nuestro objetivo y nuestra plegaria.

¿Eres consciente de esta pobreza, de lo que puedes y de lo que vas a hacer por ellos, tus hermanos?

La Miseria de Intolerancia a los Migrantes

“Cuando un migrante se establezca entre ustedes en su país, no lo opriman. Será para ustedes como uno de sus compatriotas: lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron migrantes en Egipto. Yo soy el Señor, su Dios.” (Levítico 19:33-34)

Las personas temen el cambio. Temen que aquellos que no les gustan y hablan un idioma diferente, lleguen a su tierra e introduzcan nuevas costumbres. En su temor, olvidan que todos somos hijos de Dios, cada uno de nosotros es profunda y singularmente amado por nuestro Padre. No son capaces de ver Su gozo en nuestras diferencias y trabajan para poner obstáculos legales y sociales en la vida de los migrantes. La mayoría de las personas no quieren dejar su hogar y su familia. Se ven obligados a hacerlo por razones de fuerza mayor: el cambio climático que hace inútil su tierra para la cosecha, un gobierno que los persigue por su etnia o religión, los brotes de guerra y disturbios civiles… Las razones son muchas y válidas. Estos inmigrantes vienen a nosotros con la esperanza de una vida mejor; en algunos casos, con la esperanza de conservar la vida misma. Sin embargo, son recibidos con hostilidad, con barreras y, en ocasiones, con actos de violencia. Ellos deben acceder al trabajo servil o subsisten en casas formadas por carpas y sienten una falta de dignidad y/o de aceptación. Se les hace sentir apartados, solos, amenazados y no deseados.

Esto es pobreza. Y somos conscientes.

Somos los hijos de Dios que vivimos el mensaje de Cristo. Sabemos que tenemos que ayudar, no obstaculizar a nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida nueva y mejor entre nosotros. No importa dónde vivamos, todos necesitamos sentirnos amados y aceptados. Es nuestra responsabilidad ayudar a los necesitados en nuestra propia tierra, tanto como en lugares lejanos. Vamos a orar y trabajar para que los migrantes puedan experimentar la vida sin temor a represalias; libres de odio y libres de la pobreza que significa todo aquello tan querido que han debido sacrificar para escapar. Trabajemos activamente para defender la justicia y eliminar las barreras colocadas en sus vidas.

¿Eres consciente de esta pobreza, de lo que puedes y de lo que vas a hacer por ellos, tus hermanos?

La Miseria de la Complacencia

 “No me gusta ver la complacencia prevalecer en nuestras vidas cuando es tan directamente contraria a las enseñanzas de Cristo." (Ex Presidente de los EE.UU., Jimmy Carter)

En los "países desarrollados", numerosas personas deambulan sin hogar y muchos niños van a la escuela con hambre, en tanto otros sufren de carencias en su vida familiar, sin aprender moral y lo que es verdaderamente importante en esta vida. La exposición a representaciones mediáticas de lo que es "glamour" alejan a las personas jóvenes de los verdaderos valores fundamentales de una vida vivida con Dios. La implacable campaña para acumular más y más posesiones, para vivir en casas cada vez más grandes y hacer lo que quieran, incluso a expensas de su familia, lleva a crear un falso dios del dinero y al imperio del egoísmo.

Esto es pobreza. Y somos conscientes.

Un espíritu de complacencia hacia los pobres y la declinación de la moral y los valores que hicieron a las civilizaciones andar en el camino del Señor, constituyen una enorme y destructiva pobreza. Es una pobreza que nos cierra los ojos ante nuestras responsabilidades y nos lleva a justificar con facilidad las malas decisiones. Se trata de una pobreza insidiosa y una verdadera amenaza para nuestra vida como hijos de Dios.

¿Eres consciente de esta pobreza, de lo que puedes y de lo que vas a hacer por ellos, tus hermanos?

Abre tu boca a favor del mudo, habla en defensa del indefenso. Abre tu boca y da sentencia justa defendiendo al pobre y al desgraciado.” (Proverbios 31: 8-9)

A todas estas miserias se suman los millones de personas que nunca lograrán alcanzar su potencial, que nunca podrán ser capaces de hacer su contribución única a nuestro mundo antes de morir. Se trata de un ciclo terrible de desesperación que continúa sin interrupción y todo lo que podría ser, lo que debería ser, en el transcurso de estas vidas, se pierde.

Todo esto es pobreza. Y sí, somos conscientes. Somos conscientes de este terrible mal y de cuanto sufrimiento causa. Pero, como seguidores de Cristo, no desesperamos porque sabemos que estamos llamados a la acción. Cada acto hecho para corregir una injusticia se hace en Su nombre ya que lo estamos haciendo por El. Nuestras acciones pueden ser muy pequeñas o pueden desempeñar un papel mínimo en el escenario mundial. No importa, lo que importa es que hacemos todo lo posible para hacer de este mundo un lugar mejor para los demás. Como católicos, sabemos que es nuestro privilegio y nuestra responsabilidad tener esperanza y actuar; cambiar un mundo de pobreza por un mundo libre de hambre, libre de opresión, violencia y maldad. La esperanza es el ancla, nuestra tabla de salvación que nos lleva a ese mundo que está destinado a ser. Es nuestra esperanza y nuestra fe en la bondad de Dios lo que nos permite atrevernos a creer que este mundo puede llegar a ser el reino de amor de Dios en la Tierra. Sabemos lo que le corresponde a cada uno de nosotros para hacer de este mundo lo que puede ser, lo que está destinado a ser. Traspasar los límites del egoísmo hacia un espíritu de solidaridad con todos los que viven en este hermoso planeta, la casa que nos ha dado nuestro Dios para esta vida. Para entender y creer de todo corazón que somos un solo pueblo, juntos, responsables por los demás, como Cristo nos enseñó y que la Iglesia nos recuerda.

"La interdependencia debe convertirse en solidaridad, fundada en el principio de que los bienes de la creación están destinados a todos.... La solidaridad nos ayuda a ver al "otro" como una persona, pueblo o nación; no como una especie de instrumento con un capacidad de trabajo y una fortaleza física que pueden ser explotados a bajo costo para luego ser desechados cuando ya no sean útiles, sino como nuestro prójimo..." (Sollicitudo Rei Sociallis # 39)

Estas palabras de solidaridad llevan el mensaje de Cristo que nos une. Cada uno de nosotros examinemos nuestra conciencia a la luz del mensaje de Cristo y preguntémonos si estamos tratando de ir más allá de nuestro egoísmo para ver lo bueno en cada persona, para ver el potencial de todos los pueblos del mundo, para ser uno con ellos, y hacer todo lo posible para que rompan el ciclo de pobreza en todos sus nocivos aspectos.

LECTURA DEL EVANGELIO

“Cuando el Hijo del Hombre llegue con majestad, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria y todas las naciones estarán reunidas en su presencia.  El separará a unos de otros, como un pastor  separa las ovejas de las cabras.  Colocará a las ovejas a su derecha y a las cabras a su izquierda. Entonces el rey dirá a los de la derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.  Porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, era emigrante y me recibieron, estaba desnudo y me vistieron, estaba enfermo y me visitaron, estaba encarcelado y me vinieron a ver.’ Los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber, emigrante y te recibimos, desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y fuimos a visitarte?’  El rey les contestará: ‘Les aseguro que lo que hayan hecho a uno sólo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mi.’” (Mateo 25: 31-40).

TIEMPO DE SILENCIO PARA REFLEXION PERSONAL basada en la lectura del Evangelio teniendo en mente el pensamiento: Eres consciente, por lo tanto, ¿qué puedes, qué vas a hacer por ellos, tus hermanos?

Después de que el tiempo permitido para la reflexión personal llegue a su fin, el líder llama de nuevo a la unidad del grupo con lo siguiente:

Te pedimos, Señor, que seamos siempre conscientes de las injusticias de este mundo y nos esforcemos por lograr su renovación, un mundo nuevo de paz y de igualdad.  Mantennos conscientes de las necesidades de nuestras hermanas y hermanos en este planeta hermoso que nos has dado como nuestra casa, y permite que nuestra fe y nuestras acciones se unan para hacer de éste, el mundo que imaginaste para nosotros y para Tu Gloria.   Por Cristo, Nuestro Señor.  Amen.

HIMNO sugerido: Todo lo que hagas al más pequeño de mis hermanos (Rev. Willard Jabusch)

INTERCESIONES

Líder: Ofrezcamos nuestras oraciones a Dios, confiando en Su gran amor:

Respuesta: Te lo pedimos Señor.

Líder: Que tengamos el coraje y la esperanza necesarios para trabajar con el fin de conseguir un mundo libre de las miserias del hambre, la violencia, la intolerancia y la complacencia. R/

Líder: Que todas las personas puedan tener acceso a los elementos fundamentales necesarios para una vida digna y plena: vivienda, comida, ropa, medicinas, educación adecuada a sus capacidades, trabajo digno y la aceptación afectuosa de los demás. R/

Líder: Que los gobiernos escuchen la voz del pueblo y adopten políticas que promuevan la igualdad social, la justicia, el cuidado del medio ambiente y la paz. R/

Líder: Que todas las personas sean libres para conocer y adorar a Dios. R/

Líder: Que todos los que hayan sufrido agravios en su vida conozcan el poder sanador y la gracia de nuestro Dios, Padre amoroso, de modo que puedan volver a vivir con esperanza. R/

Líder: Que todas las personas reciban lo que necesitan para llevar a cabo la misión única para la que fueron creados. R/

Líder: Que asumamos el privilegio y la responsabilidad que nos ha sido otorgada para ser custodios de nuestros hermanos. R/

Líder: Que nos mantengamos fieles y nos hagamos cada vez más fuertes en nuestra oración y acción por la justicia y la eliminación de la pobreza y la violencia en este mundo, como enseña Cristo y promueve nuestra Iglesia. R/

Líder: Que las mujeres católicas de todo el mundo, laicas y consagradas, tengan la fuerza, el coraje y la capacidad para demostrar su comprensión única y femenina y el amor de Dios, y su compasión y cuidado para toda Su creación. R/

Líder: Que todas las madres reciban la gracia de aceptar y asumir la bendición extraordinaria y la responsabilidad que se les ha otorgado en una cultura de la vida y de inculcar en sus hijos el amor a Dios y a su prójimo. R/

Líder: Que las familias se mantengan como fuertes unidades de la sociedad, con el marido y la mujer apoyándose mutuamente para guiar a sus hijos en el amor. R/

Líder: Por nuestra Santa Madre la Iglesia: el Papa, los obispos, el clero, los religiosos y laicos, para que juntos podamos difundir el amor de Cristo a todos en la Nueva Evangelización. R/

Líder: Que siempre recordemos y vivamos el mandamiento de Jesús de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. R/

La memoria del justo es bendecida, pero el nombre de los malvados se pudrirá. (Proverbios 10:7)

Señor, concédenos que podamos brillar, llevando la luz de la justicia, ya que trabajamos y hablamos en nombre de los pobres y los oprimidos. Vamos a llevar Tus palabras en nuestros labios y en nuestro corazón. Por favor, haz que, al hacerlo, podemos transmitir la brillante y amorosa luz de Tu eternidad. Amen.

Juntos, oremos con las palabras que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

Danos el pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

Y no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.  Amen.

El tema de este año Paz en Acción nos lleva a pensar sobre todo en Nuestra Señora, Nuestra Reina de la Paz. Oramos para que ella interceda ante su divino Hijo para que nos otorgue las gracias necesarias para defender y actuar por la paz, para poner fin a las miserias del hambre, la violencia, la intolerancia y la complacencia. Pedimos esto confiando en su gran amor maternal y sintiendo el calor de sus brazos cuando oramos:

ORACION A MARIA, REINA DE LA PAZ, PATRONA DE LA UMOFC

Oh Dios bondadoso, tu hijo Jesús vino a este mundo para hacer tu voluntad y para dejarnos Su paz. Por la intercesión de nuestra Bendita Madre María, Reina de la Paz, concédenos sabiduría y  humildad a fin de dar a conocer esa paz en el mundo. Inspira nuestros pensamientos, palabras y acciones para ser testigos de Tu presencia en nuestros corazones. Que el Espíritu Santo nos colme con todas sus gracias y bendiciones, de modo que podamos seguir en el camino que conduce a lograr la paz para toda la humanidad. Amén.

  (Karen Hurley, Presidenta-General de la UMOFC 2006-2010)

Concluimos nuestro Servicio de Oración, conscientes de que seguimos adelante para orar y trabajar por un mundo de paz, un mundo en el que todos nuestros hermanos y hermanas puedan vivir una vida digna, libre de todas las formas de pobreza, con almas llenas del amor que nuestro Salvador nos enseñó al seguir Su mandamiento de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

HIMNO DE CLAUSURA Sugerencia:  Que haya Paz en la Tierra (Sy Miller y Jill Jackson)

Preparado por la Región de Norte América

La Voz de las Mujeres

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Voz de nuestras organizaciones que dan testimonio del trabajo llevado a cabo por los miembros de la UMOFC en el tema: "Cuidemos a la familia".

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