​+39 0669887260 | info@wucwo.org | Contacto

Facebook X Twitter Instagram Youtube 

Mensaje de Cuaresma del Asistente Eclesiástico

vacation young freedom silhouette happyEsa belleza que nos habita 

Muy queridas hermanas, a todas las personas nos habita una belleza que casi sin darnos cuenta vamos cubriendo con “maquillajes” o vamos dejando que se marchite. La Cuaresma que hemos comenzado nos regala un tiempo para despertar y dejar que brille esa belleza que late en lo más profundo y quiere expresarse en lo más cotidiano. ¿Cómo lo podemos hacer?

Durante estos 40 días de Cuaresma se enfatiza el ayuno, la oración y la limosna y en gran medida nos esforzamos por vivirlos. Pero me pregunto si en medio de la rutina de lo conocido, como es el tiempo litúrgico cuaresmal, somos capaces de reconocer el sentido verdadero de estos tres modos: eso es, vivir con más intensidad y alegría nuestro amor a Dios que en la Cruz nos regala su misma vida que es amor eterno. Esa belleza que nos habita no es otra que el amor de Dios que nos crea y da vida constantemente y que es más fuerte que cualquier fealdad, pecado, o muerte (Ct 8,6).

Te invito, entonces, a dar un primer paso, ya que todo comienza con el deseo de caminar, de ponerte en marcha, de despertar a esa belleza que ya llevas dentro y que, quizás, has dejado de lado por la prisa, la lejanía de Dios, el miedo, la rutina...incluso el exceso de trabajo. La Cuaresma, con la oración, el ayuno y la caridad, es un tiempo para hermosear tu vida... ¡si quieres hacerlo, claro! Es una invitación a detenerte para mirar hacia adentro y reencontrarte con la Gracia que te habita y te da verdadera plenitud hacia afuera. El Espíritu te impulsa a salir de ti misma, a encontrarte con Dios y con tus hermanos y hermanas, a caminar junto a los demás sin pisotear ni dominar, sin envidias ni hipocresías, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido.

La Cuaresma te sacude tus maquillajes y te anima a moverte, a salir de la pasividad, a caminar con el corazón abierto, a soplar sobre las brasas y reavivar el amor con el cual Dios te ama. La Cuaresma es un tiempo que te recuerda la importancia del camino, somos peregrinas. El tuyo no es un vagar ciego, hay una meta preparada para ti. Lo sabemos, la Cuaresma está esencialmente orientada hacia la Pascua, el Corazón del amor de Dios por ti y por toda la humanidad.

La Cuaresma, entonces, no es solo un tiempo de renuncias a tu tiempo, a tus cosas, a tus placeres, al exceso de comunicación en redes; es, sobre todo, un tiempo de multiplicaciones, despertares, y embellecimientos. Al iniciarse la Cuaresma en el año del Jubileo de la Esperanza, no hagas ayuno ni abstinencia de vivir en el amor como humilde servicio a los demás; no ayunes ni te abstengas de descubrir y celebrar las semillas del amor de Dios en tu vida y en la de quienes te rodean. Es tu mirada llena de esperanza la que vislumbra esa belleza oculta en el fondo de las personas que necesitan tu confianza para atreverse a florecer.

No es la Cuaresma un tiempo de no, no, no, no… sino de sí, sí, sí. En Cuaresma no basta con renunciar a lo material; la verdadera invitación es a involucrar el corazón. No se trata solo de dejar de comer dulces, de fumar menos o de alejarte un poco de las redes sociales, sino de preguntarte cómo puedes seguir a Dios más de cerca, con humildad, honestidad y mucha alegría. Te invita a alegrarte en lo que puedes dar más: más tiempo para los demás, más verdad, más reconciliación, más gestos de amor, más confianza, más palabras de bondad que sanen y fortalezcan a quienes te rodean y a quienes sirves con tanta dedicación. ¿Cómo estoy amando a las personas? ¿Cómo puedo hacerlo mejor?

La Cuaresma, también, es un tiempo para el silencio, para la oración, la meditación, para releer tu propia historia desde Dios y con Su amor que todo lo sana. Y la oración es vivir la visita de Dios no para dejarlo sordo con tus palabras sino para sintonizar tu corazón a la melodía del Suyo. Es un tiempo para suplicarle a Dios que se cumpla en ti Su voluntad abandonando la tuya que muchas veces es egoísta, interesada, terrena, ególatra. Es siempre un tiempo de decir Sí junto a María a todo lo que viene de Dios desde el fondo de tu ser, que anhela florecer y estará teñido de verdad, bondad y belleza.

La Cuaresma es sin duda el tiempo para embellecer tu vida. No con grandes gestos, sino con la ternura de un corazón que se deja transformar por ese toque amoroso de Dios, que por ti muere para resucitar. Es tiempo para creer con mayor profundidad que somos “hijas amadas". ¡No hay que temer! Dios te cuidará a lo largo del camino, porque Dios está contigo, camina contigo. Porque, al final, lo que realmente importa es la vida eterna que se abre para ti en la Cruz y Resurrección de Cristo. El Papa nos invitaba a «cruzar el umbral de la esperanza».

¡Buena peregrinación! Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por ti y te acompañe en este camino cuaresmal que hará tu vida más hermosa brillando como un faro de esperanza para los demás.

P. Marcelo Gidi S.J.

Asistente Eclesiástico