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Mensaje mensual abril 2020

Adoración

Que la pandemia que nos confina en nuestras casas sea nuestra Pascua.

Queridas amigas,

esta es “nuestra hora”. Es la hora de nuestra conversión cuaresmal para transformar “un tiempo de pandemia” en “un tiempo pascual”. Es nuestro “kayros” (el tiempo designado en el plan de Dios) para renacer con Jesús a una nueva vida. La Iglesia nos guía a la con-versión, o sea a recibir la gracia de cambiar la “versión” de nuestra vida frente a la gran prueba que actualmente acosa a la humanidad.

Les ofrezco algunos ejemplos con la seguridad de que ustedes encontrarán otros.

El miedo vs la confianza en la Divina Providencia.

Pienso que reconocer nuestros miedos es un buen punto de partida: miedo a un contagio incontrolable, a la soledad, al peligro que corren los que amamos, a no poder mantener a la familia en estas condiciones, de perder un trabajo o de nunca obtenerlo, de disminuir nuestros ingresos o de no llegar a fin de mes, de una debacle económica del propio país y tantos otros miedos personales junto al miedo a la muerte. Pongámosles nombre a nuestros temores.

Ante el miedo, contamos con la última promesa de Jesús resucitado antes de ascender al Cielo: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20b). Jesús sabía que el temor nos paraliza, nos confunde y por eso nos aseguró desde el comienzo de su Encarnación que “no hay nada imposible para Dios” (Lc 1,37). Pidamos al Señor confiar en su Providencia y tolerar o vencer los miedos, reaccionando positivamente ante el reclamo de Jesús: “¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?” (Mc 4, 40).

El rezar “como siempre” vs nuevos modos de oración.

Probablemente lamentamos no tener Misas, no poder acceder a los sacramentos o a la adoración de la Eucaristía, ni siquiera encaminarnos hacia un templo… es duro no poder rezar como siempre. Muchas de nosotras quizá hemos multiplicado las oraciones vocales habituales o aprovechado los mensajes piadosos que nos inundan el celular, pero…

¿No habrá llegado el tiempo de aprender nuevos modos de oración? Quizá nunca teníamos demasiado tiempo para la Palabra de Dios, para una vida más contemplativa, para disfrutar interiormente del consuelo de estar “en la palma de la mano” de nuestro Padre Dios, de “las miradas” de su Hijo hacia nuestra persona, de las mociones profundas de su Espíritu, hasta que llegó esta cuarentena. ¿Queremos un cambio de la versión de nuestra vida o seguimos pensando que no podemos liberarnos de la vorágine cotidiana y continuamos rezando como siempre?

O tal vez, se nos está ofreciendo abrir un nuevo capítulo para la oración en común, dentro de casa, en familia, dando una nueva luz a nuestro hogar y aprovechando que tenemos tanto para encomendar: enfermos, difuntos, ancianos, presos, agentes sanitarios, sacerdotes y religiosas que asisten a los contagiados, servidores de la sociedad, investigadores, autoridades, los más vulnerables que no tienen cómo protegerse del virus, etc.

Aislamiento e inconciencia vs solidaridad y difusión.

Experimentar los límites de nuestro espacio físico y la modificación forzosa de nuestro ritmo diario, sumados a la preocupación por la emergencia en que nos hallamos inmersas puede llevarnos al aislamiento y en cierto sentido a la inconciencia de cuantas cosas negativas podemos evitar y cuantas positivas podemos ganar. El aislamiento y la inconciencia están reñidos con nuestra vocación de mujeres, de ser generadoras de vida y cuidadoras de los que nos rodean.

Me siento personalmente llamada, como cada una de ustedes, a descubrir cómo evitar situaciones negativas: de depresión, aislamiento, violencia doméstica o riesgo de algún miembro del entorno familiar, en particular de los menores que pueden quedar solos con quienes no son confiables y cómo actuar preventivamente implementando nuevas alternativas de cuidado y protección. Así mismo, les propongo que tomemos conciencia de cómo promover situaciones positivas, desarrollando nuevas formas de llevar adelante nuestras organizaciones, de formación on-line, difundiendo virtualmente lo que podemos ofrecer, comunicando las iniciativas actuales al Secretariado para difusión de las buenas prácticas, es decir, intensificando creativamente nuestra solidaridad.

Finalmente, permítanme por favor recomendarles la visión del video y la reflexión y oración de la homilía del momento de oración en tiempos de pandemia, llevada a cabo por el Papa Francisco el 27 de marzo, abrazando a toda la humanidad desde la columnata de la Plaza de San Pedro (ver en nuestro sitio).

Las saludo con afecto augurando que, en esta Pascua 2020, las “semillas” que esta pandemia nos deja se conviertan en árboles con frutos saludables y abundantes: ¡Todo es obra de Jesús resucitado!

 
María Lía Zervino, Servidora
 
Presidente General de la UMOFC

 

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Voz de nuestras organizaciones que dan testimonio del trabajo llevado a cabo por los miembros de la UMOFC en el tema: "Cuidemos a la familia".

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